| Él
agredía a mi Mamá; también
él y un tío mío abusaban
de mi hermana mayor y, aunque mi Mamá
sabia, ella le tenia miedo a mi Papá
y por eso lo permitía.
Siempre me fui a vivir con ella,
pues tenía mas derecho que mi abuela.
En eso mi Papá se empezó a aprovechar
y me golpeaba. Le pegaba a mi Mamá y
a mis hermanos y nos decía que al día
siguiente no íbamos a ir a la escuela
por que íbamos a tener que ir al funeral
de mi Mamá.
Él era alcohólico, aunque trabajaba
en la policía. Así pasaron los
años y por tiempos me escapaba y me iba
con mi abuela. Pero después volvía
con mi Mamá. Yo sé que a pesar
de lo que mi Mamá permitía ella
nos amaba y hacia todo lo posible por que comiéramos.
Siempre nos llevaba a comedores y cuando yo
estaba en el kinder nos regalaban comida. Cuando
cumplí mis 11 años mi Papá
no siguió haciendo sus abusos. Pienso
que ya él tuvo miedo pues yo empecé
a defenderme.
Mi Mamá, toda su vida, fue maltratada
y cuando se casó siguió la misma
vida. Recuerdo que ella empezó a cambiar
y se convirtió adicta al sexo, adicta
a que los hombres la controlaran. Ya ella no
nos cuidaba. Fue cuando yo me fui a vivir definitivamente
con mi abuela. Pero aun así me dolía
porque esos hombres querían sexo y yo,
por otro lado, quería a mi Mamá
como ella era antes. Siempre pensaba, “Esa
no es mi Mamá”. Aunque ella permitía
todos estos abusos, inclusive los abusos de
mi Papá, yo sabia muy dentro de mi que
en el fondo ella nos amaba. Nos amaba sobre
todas las cosas del mundo .
Producto de este pasado yo empecé a
desarrollar una rebeldía falsa porque
muy en el fondo yo sabia que yo no era así,
pero en mi rebeldía me empezaron a gustar
las peleas. Al poco tiempo, cuando tenía
aproximadamente 12 años, empecé
a tomar alcohol y a fumar cigarro. Salía
a bailar y nunca me daba mi lugar. Empezaba
a hacer cosas por dinero. Después empecé
a consumir drogas con mi hermano, que para ese
tiempo él ya trabajaba en el narcotráfico.
Las drogas que consumí fueron marihuana,
bazuco, y zinner. Mi consumo no fue tan grave.
Pienso que fue todo producto de mi rebeldía
porque mi Papá me controlaba, no me permitía
hacer nada, me controlaba tanto.
Lo que me ayudo a tomar la decisión
de cambiar fue que yo no quería tener
ni vivir la vida que mis padres tuvieron y vivieron.
Fue cuando vecinos míos en ese entonces
me llevaron al PANI del sur y expusieron mi
caso. Dos días después me ingresaron
al centro RENACER. Seguí adelante pero
sé muy bien que no fue por mis fuerzas.
Fue Dios quien me dio de sus fuerzas. También
pensaba que no toda mi vida sería una
niña y realmente yo quería y anhelaba
un futuro diferente, lleno de muchas esperanzas
y expectativas para mi vida. Mi proceso en RENACER
fue de un año y cuatro meses y después
de ese tiempo por fin pude finalizar mi proceso.
Ahora deseo llegar a ser una mujer que ame
cada día mas al Señor y viva para
Él, además de ser la mejor pianista
tica de los pocos que hay en Costa Rica, viajar
por el mundo tocando mi piano haciendo lo que
más amo hacer.
En este momento me encuentro viviendo en RENACER
donde puedo tener mayores oportunidades, familia,
y, hasta el día de hoy, la mayor bendición
de crecer cada día más como persona.
|